jueves, 10 de junio de 2010

La Violonchelista

Tan baja que su Propio instrumento de cuatro octavas era una inmensidad sobre ella, así la describiría en tamaño, a ella mi violonchelista. Tan especial como una composición de Bach, o tan extraña como una composición secreta de Mozart así es ella porque como ella no hay igual; ya que deambulando por la vida sin querer me hizo tropezar en la etapa menos fortuita en la que la depresión me llevaba de la mano sin cesar, incasable e imparable, haciéndome ver con su sonrisa que la duda seguía en mi y que incluso era hora de un nuevo aliento, para vivir, para soñar, para tal vez amar, para dejar de pensar que todo había terminado y que apenas iba estar por empezar como un amage ancestral del destino que me había hecho creer que no valía la pena y que realmente ya era hora de morir, de amor, de odio, de pasión o quizás , solamente quizás de compasión por mi corazón que ya estaba demasiado herido para seguir latiendo sin razón alguna.

Fue ella la cual durante algunas horas me hizo sentir vivo de nuevo a pesar de que sabia muy bien de que jamás seria mía porque su alma y amor ya pertenecía a otro, al cual sin razón alguna envidiaba, tontamente pero al mismo tiempo tan seriamente que me podía doler lo que quería hacerle por haberla conquistado mucho antes que yo, por esos eran pensamientos pasajeros nada comparados con lo que tenia y sentía por mi violonchelista, ella que con tan solo hablarme me inspiraba a decir versos que jamás volveré a recordar porque venían del corazón y ella muy bien lo sabia porque a parte de excelsa en la música era excelsa en los sentimientos, tan delicado como una rosa era su corazón pero tan recio como el mas frió témpano de hielo era su carácter, eso era lo que la hacia diferente a ella la que robo mi corazón, la que entre las piernas llevaba un instrumento que con la sensualidad innata se convirtió en mi amiga como tantas otra mas, esa que todavía en mi corazón no es una mas.

Ella que al final se convirtió en lo que quería de verdad, ella que al final era lo que merecía tener después de tanto dolor, después de destrozarme con cada hermosa cosa que encontraba por mi vida, porque eso es lo que hago para poder comprender que todo tiene su cuota y que las cosas mas hermosas son las mas dolorosas al final, así como la sonrisa inolvidable de la violonchelista, así como sus palabras, así como su ultimo y único llanto por mi, así como único fue lo que sentí por ella así en el pasado quedo siendo solo un recuerdo que al final se desvanecía en estas palabras gritando un aleluya porque empezaba a olvidarla o porque en verdad comenzaba a penas a amarla.

Ella que al final se convirtió en lo que quería de verdad, ella que al final era lo que merecía tener después de tanto dolor, después de destrozarme con cada hermosa cosa que encontraba por mi vida, porque eso es lo que hago para poder comprender que todo tiene su cuota y que las cosas mas hermosas son las mas dolorosas al final, así como la sonrisa inolvidable de la violonchelista, así como sus palabras, así como su ultimo y único llanto por mi, así como único fue lo que sentí por ella así en el pasado quedo siendo solo un recuerdo que al final se desvanecía en estas palabras gritando un aleluya porque empezaba a olvidarla o porque en verdad comenzaba a penas a amarla.

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