Y justamente cuando pensé que todo había terminado, Realmente solo comenzó.
Se nos fueron las horas charlando, enamorándonos el uno al otro entre girasoles y uno que otro alfajor,
Comíamos ese dulce manjar para aguantar las ganas de probar nuestro propio sabor,
Ese que nos hace adictos a la carne, el vino y su espeso sabor,
Como un Merlot tanino graso de aterciopelada sensualidad,
Que nos embriaga entre botella y botella que descorchamos entre risas y caricias entre dedos sin rozar nada más...
De manera inocente,
Sin si quiera mal pensar,
Porque esos malos pensamientos ya tienen cuerpo, que del pecado en está velada no se salvaran,
Mientras el frío de Noviembre nos ayuda demasiado a los cuerpos acercar,
En buscar calor,
Un poco de cariño,
Y algo más...
Para hacer cosas indebidas,
Maquiavélicas y divertidas, así como te gustan vida mía para hacer maldad,
Vamos atrévete a ser pervertida,
Y no te alejes más….
Salta, juega, gruñe y gime desprevenida,
Porque entre vinos y ciruelas empedernidas esta noche...
Mía serás.