Aquella noche dos almas solitarias se encontraron en la gran ciudad,Bajo las luces que como estrellas él le había dedicado a ella,
Entre los silencios inocentes de los que miraban con un poco de recelo que ellos se amaran tanto; y es que se les notaban las ganas por los poros, eran como la sal y el tequila, tal para cual, hechos desde un principio el uno para el otro.
Entonces, bajo la arquitectura contemporánea de aquel centro comercial caminaron distrayendo el tiempo correcto para esconderse de los demás, mientras reían y ya no sabían como disimular las ganas de comerse vivos a besos, mientras iban de un lugar a otro y se reían de los que los miraban en las vitrinas mientras como si fueran luciérnagas, brillaban sus ojos ante el cristal, confesándose su amor entre sonidos abstractos y el bullicio de la gente, pagana gente, que no sabían nada, que ni siquiera sospechaba, que aquella noche una morirá dentro del otro y renacerían siendo uno…Uno nada mas.
“Hasta que te conocí” – dijo él – mirándola a los ojos fijamente,
“Hasta que te conocí fue que pude ver la verdadera belleza” y ella entonces sonrío un poco sonrojada bajo la luz de la luna para poder opacarla con el brillo de su sonrisa, perfecta, esplendida y bonita al astro rey, era lo que mas le gustaba a él de su chica, esa sonrisa de portada de revista, de aquellas que pueden iluminar media cuadra de Broadway sin siquiera esforzarse y ahí antes de que todo mundo quedara ciego con aquella belleza, la beso…Entre los incrédulos que no hallaban como creer que los dos estaban juntos, y fue tanta la pasión que estoy seguro causo envidia y las miradas se convirtieron en flechas y los dos rieron ante las rosas que cayeron en ellos convertidas, era inusual, como tu, era perfecto, como ella, era demasiado extraño para dejarlo vivir pero demasiado especial para dejarlo morir, simplemente era…Eso…Aquello que se cuenta en los cuentos de hadas y las historias para niñas de Disney, era magia.
Y entonces, se hizo tarde…
Ambos corrieron y aunque ella no dejo en los escalones ninguna zapatilla, se muy francamente que allí se quedo su inocencia, porque a partir de ahí, se había ido todo sentido de apatía y era momento de conquistar a su hombre.
Y lo se,
El estaba asustado,
Y lo se,
Ella también temía,
Y al llegar ambos estaban sonrojados,
Y al pasar corrieron a esconderse entre las cobijas,
Mientras él aun temía, y ella con pena la luz impedía, ambos se recostaron en aquel viejo motel donde la inocencia ya ni se sentía, entre el silencio de los inocentes entonces se escucho un estruendo, aquel beso, la simpatía, aquellas manos que ya no estaban entumecidas, había comenzado la Conquista…
Mientras sus labios la recorrían, su cuello se erizaba y le daba risa,
Se estremecía mientras sus piernas se frotaban y se enrollaban dando como premisa que no quería soltarse, que hay era donde pertenecía, mientras sus manos se entrelazaban y exploraban uno al otro, la piel se les efervecia y los poros dejaban de sudar y las zonas se tornaban tibias y turbias como el agua cuando llega luego de una sequía, como cuando se mojaban las sabanas la primera vez de su encuentro, como cuando su voz húmeda lo traspasaba suavemente y lo llevaba al delirio y los olores de la locura y el desenfreno se hacían presentes en aquel sitio, donde las ropas bailaban ya su vals y donde la desnudez se reía de la gente vestida, porque era libre y no sentía tapujo, allí donde el observo su cuerpo, se dio cuenta que ella era perfecta, que las prominente caderas y la diminuta cintura eran su perdición, que lo dulce de su sexo era suyo y de nadie mas y que la inmensidad de sus senos había sido creada para que él pudiera allí perderse…Y le fascina, le encanta ahí apretujarse, como si tuviera miedo del mundo y allí pudiera refugiarse al fin para estar seguro, al igual que cuando un niño se refugia en su madre y quizás el la veía a así, con es misma ternura aunque en esos momento el solamente sentía lujuria, porque con su lengua dibujaba círculos de pura pasión y con sus manos tocaba lo que aun no era ni siquiera de ella…Entre lo promiscuo y lo hermoso ambos se perdían y entonces allí ambos renacían, como ya lo dije…Como uno…
En el momento que ella se perdía sobre el,
En el momento en sus cuerpos ya no existían.
Aquel momento en el cual sus almas bailaban ese baile prohibido y se sumían,
Entre la oscuridad y el olor a rosas que sus cuerpos muertos despedían,
Mientras ellos viajaban astralmente en technicolor,
Y mojaban las sabanas de aquel lugar donde ambos se escondían,
El veía las luces venir,
Ella se acercaba mas al oscuro que se le ofrecía,
El perdía el miedo a volar,
Ella corría más rápido que su propia vista,
Cuando los competían por dar uno más placer al otro,
Entre rasguños, gemidos y frases pervertidas,
Entre lo tierno y lo brutal de aquella noche,
Sucumbieron ambos en un desborde de alegría…
Y se creo la calma en sus aposentos, y ambos los sentían,
Esa tibia sensación que calma toda fatiga,
Ese fuego que se apaga pero que nunca se extinguía…
Uno sobre el otro, allí yacían,
Jadeando, mirándose y tocándose la cara para darse cuenta que aun existían,
Pero estando totalmente seguros, de que jamás se separarían.
Entonce allí volvió la inocencia y se abrazaron y él empezó a tener miedo a que a ella se la quitara la vida, a que el tiempo se acabara a pesar de que ella era muy niña, pero, el cansancio fue mayor y luego de la faena la encontró dormida, descansando sobre su pecho y finalmente tranquila con la estrella que el mismo había guindado en su cuello como símbolo de amor y como su marca misma, para demostrarle a todas que ella era la reina de su Utopia, que ella era mía…Que realmente él la amaba con locura y que por ella se moría, porque nunca había sentido esas cosas que por ella, él sentía. Porque cuando un hombre ama realmente a una mujer, la ama por toda su vida y vuelve a ser un novato así fuera antes un Casanova porque cuando uno se enamora, las cosas son como si tu fueras una niña, vuelve la timidez, el miedo y la empatia, te vuelves detallista y hasta tu mama siente recelo de lo especial que eres como tu chica, porque cuando uno ama no existen barreras ni kilómetros que algo impidan, porque las barreras fueron creadas para los hombres no para los sueños ni para los sentimientos como los que él por ella sentía, porque estaba enamorado de verdad y magia en su pecho sentía…Porque cuando se quedo dormido, por fin en casa se sentía…
Porque solo entonces el dejo de viajar buscando el lugar que en su mente entre drogas y sexo perdía, porque había encontrado ese pedacito de cielo que Dios a él le mando con pleitesía, porque era feliz…Porque se dio cuenta que la magia existía, porque cuando se hizo de mañana y ella despertó, él la amaba todavía…Incluso mas que ayer, aunque eso lo confundía…
Allí se despidieron con un beso en la mejilla, se rieron un rato y luego se besaron sin pensar en si los veían, él fue tan feliz esa noche junto a esa niña, que ahora era su mujer preferida y aunque a ella quizás no le importase él por ella moría, y este escritor que a ti te cuenta la historia aun espera otro encuentro para que la magia se sienta otra vez viva, para demostrar que vale la pena luchar por un sueño y que amarse es cosa del cada día, para demostrar que aun los cuentos de Hadas existen hoy en día, porque no hay horario para amarse, ni hay lugares que sean especiales para sentirla viva, porque cuando se ama no hay obstáculos, porque cuando ella conoció ya lo sabia.
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